Quiénes somos

Ciberfeminstas Guatemala es una colectiva, conformada por mujeres y géneros no binarios, que surgió de una preocupación por las tecnologías y la manera en que las mujeres nos acercamos a ellas. Internet, ese medio que nos prometía relaciones horizontales fue mutando en un entorno privatizado, ultraconcentrado e hipervigilado, del cual las mujeres estábamos siendo, una vez más, excluidas.

Y esa exclusión se manifestaba de diferentes maneras. Por ejemplo:
  • En la obstaculización de los espacios de educación formal en carreras STEM y de las comunidades tecnológicas, como la de software libre, por ejemplo.
  • En la brecha digital de género, donde la mujeres tenemos menos acceso a Internet, en parte porque tenemos más carga horaria de trabajo con las tareas de cuidado, tenemos más tasas de analfabetismo, somos menos las que hablamos inglés, entre otros factores.
  • En las expresiones de violencia machista en línea (acoso, vigilancia y control, divulgación de imágenes privadas sin consentimiento, etc.) que nos coartan la libertad de expresión y nos obligan a retirarnos de las plataformas, como las redes sociales, para salvaguardar nuestra integridad.
  • En la ausencia de referentes femeninos en el mundo tecnológico, sobre todo en niveles de decisión. El techo de cristal en la industria es realmente bajo.
  • En la falta de perspectiva de género y de participación de las mujeres y disidencias sexuales en los espacios de toma de decisión sobre la gobernanza de internet, etc. 
  • En el sexismo presente en imágenes y medios, más sutilmente el lenguaje no incluyente que refleja la persistencia de una cosmovisión patriarcal y masculinizada de la tecnología; así como  la colonialidad del discurso, incluso sobre el cuerpo. Entre otras, estas realidades crean un ambiente hostil en el mundo laboral informático o tecnológico. Los códigos de conducta patriarcales en éste son permisivos con el acoso sexual y la discriminación de género, por lo que no sólo se hace necesario visibilizar y denunciar esta problemática, sino proponer alternativas transformadoras desde la acción. 
  • Porque consideramos que no bastaba sólo el enfoque de género para la acción transformadora, sino ir más allá y retomar el feminismo como un punto de partida analítico para comprender las relaciones de poder que están implicadas alrededor de la tecnología, y poder transformarlas o visibilizarlas y dirigir nuestras acciones de una forma novedosa y en un ámbito que tradicionalmente no es considerado para el activismo por los movimientos feministas clásicos.
  • Porque hay muchas mujeres en las ciencias y en las artes, utilizando tecnología, y es necesario promover espacios seguros de encuentro y así formar redes.